Testimonio Jonathan Lepe de su Primer Maraton


Jonathan junto a Nelson Silva
Testimonio de Mi Pimer Maraton:
Año 2009 y una idea loca, que era más bien un sueño andaba rondando
¡Correr La Maratón de Santiago 2010!, algo imposible, algo que sólo los profesionales del running y los amateur con dedicación podían cumplir.
Octubre 2009: A mediados de Octubre se abren las inscripciones para El Maratón de Santiago y ya había tomado una de las decisiones más importantes de mi vida, me pondría a entrenar con todo y con la única finalidad de terminar el maratón.
Finales de Noviembre: Comienzo con el entrenamiento y todo fenomenal, para finales de Enero del 2010 el entrenamiento daba resultados y las mejoras eran evidentes pero el 14 Febrero en un entrenamiento cotidiano y cuando había llegado al que nosotros denominamos “El Muro”, quedo totalmente tirado con un dolor de espalda que me impide trotar al punto y me veo obligado a volver caminando hasta nuestro lugar de partida.
De ahí en adelante todo cambio, a la semana siguiente (20 Febrero) intento volver a entrenar y el dolor persiste y no pude realizar un buen entrenamiento, la opción era un medico.
Pero, soy porfiado y no fui a ver al traumatólogo.
Sábado 27 03:34 am: La película de terror se hace realidad y un terremoto de 8,3 grados nos atrapa a Paulina y a mí en nuestro depto. ubicado en el décimo piso, el edificio se movía de lado a lado y nos impedía poder seguir avanzando, caían el estuco y el yeso de las paredes y del cielo. Además, un ruido que hacía suponer que el edificio se venía abajo. Luego de eso nos fuimos a la casa de mis suegritos, quienes nos recibieron con los brazos abiertos por 3 semanas, del running ni hablar, si de la pura tensión tuve 4 calambres en una semana y sin entrenar jejeje todo un record.
Los fines de semana que intentaba correr se veían interrumpidos por reuniones con el comité del edificio que estaba evaluando los diversos daños y cuando lograba tener un tiempo las molestias persistían.
Marzo: Durante la segunda semana de Marzo un grupo de rezagados se junta para hacer el entrenamiento largo (30K), Gloría Muñoz me llama y me invita a participar, me dice que junto a Miguel, Nico y Guillermo iban a entrenar el Miércoles a las 19:00 hrs.
Corriendo y apuradito llego del trabajo a la bomba Petrobras lugar de partida del entrenamiento, el cual consistía en partir desde Vespucio con Vitacura hasta Bilbao, luego de vuelta y bajábamos por bicentenario hasta Rotonda Perez Zucovich y de vuelta hasta el muro, luego volvíamos a Lo Curro hasta Agua del palo y de regreso a bomba Petrobras.
Hasta hidratación escondida teníamos. Comenzamos y antes de llegar a Bilbao ya tenía un calambre en el gemelo derecho el cual pude aguantar hasta la vuelta del muro y llegando a Lo Curro comencé a caminar, de Agua del palo ni hablar. En el camino me alcanza Guillermo que venía en las mismas condiciones, juntos llegamos a la Bomba y nos enteramos que Nico también había desertado, los únicos que cumplieron los 30K fueron Gloria y Miguel. Desde ahí que se planto la duda respecto de correr el maratón, no estaba preparado y el físico no estaba respondiendo. Además seguía con reuniones con el comité del edificio y reuniones de trabajo que me dificultaban mucho las posibilidades de entrenar.
Semana antes del maratón: Un entrenamiento suave de 10K era el que me esperaba, era la hora de probar que tal andaba, al comienzo todo bien en la mitad del entrenamiento intento apurar y todo mal de nuevo, calambre en el gemelo derecho y molestia en la espalda.
Al día siguiente entrené super suave y sólo 8 kilómetros, la decisión ya estaba tomada no podría correr el maratón.
Además me entero que Oscar Chau, Nicolas Muhlenbrock entre otros, también se habían bajado del maratón. Eso hacía que mi decisión fuera la correcta, si ellos que eran del grupo avanzado tomaron esa decisión por no poder entrenarse o por tener una lesión, entonces yo estaba en lo correcto también.
10 de Abril: Partimos el día junto a un entrenamiento recreativo para luego partir en busca de las camisetas, Mis amigas Vilma y Evelyn estaban ansiosas y con un brillo en los ojos que reflejaban todo el entusiasmo de la prueba que al día siguiente tendrían que enfrentar.
Por mi parte, ya había tomado una determinación, no correría el maratón sólo tenía que saber si correría los 10K o los 21K y luego partiría en bicicleta apoyar a mis compañeros.
Pero algo paso, en la entrega de las poleras, me encuentro junto a Mauricio Oñate, con quien partimos junto el entrenamiento y que lamentablemente sufrió una tendinitis y el médico le prohibió correr la maratón.
La cara de desazón era evidente y nos confesó que había llorado varias veces, no era para menos, tener una lesión al final manda al suelo a cualquiera.
Pero las palabras de Mauricio activaron la duda de si corría o no la maratón, por mi lado, ningún doctor me dijo que no podía correr la maratón (para que mencionar que no fui al doctor). Además siempre dicen que la maratón es corazón y mente, al menos yo, pensaba que tenía ambas. Así fue que me fui al depto. con la duda de si podía o no, si debería o no correr el maratón.
Día del Maratón: Eran las 4 am cuando suenan las alarmas de mi reloj, celular, celular Pauly y radio reloj (no queríamos quedarnos dormidos), un desayuno, una ducha y el bolso que ya estaba listo desde el día anterior. Ahora sólo teníamos que esperar a nuestra amiga Vilma quien muy amablemente nos pasó a buscar, junto a ella su hermana Virginia, otra damnificada del running, quien este Jueves 15 se opera de su rodilla (mucha suerte y todo saldrá bien).
También las acompañaba nuestra amiga Evelyn, otra futura maratonista, aunque a esa hora aún no lo sabían.
Llegamos al Bus y ahí estaban la mayoría de nuestros amigos(as) de VRT (Vespucio Runners Team), unos más nerviosos que otros, todos arriba y el bus con destino a Santiago Centro lugar de una nueva aventura.
Me recuesto en un asiento sólo y pienso sobre El Maratón, ¿qué hago? Corro 21 o los 42 ¿podre?, finalmente tomé una determinación, correría lento y tratando de no cansarme y al momento de enfrentar el kilometro 11, lugar dónde se separan los 21K de los 42K, tomaría la decisión final.
Llegamos a Santiago Centro, calentamos, elongamos y partimos al encajonamiento.
Mi idea era irme todo el camino junto a Mirta, así que, no la perdí de vista durante el calentamiento y nos fuimos juntos al punto de partida, en eso, parte de la hidratación quería salir de mi y no pude aguantar, deje a Mirta y me fui a las casitas que tienen rico aroma, esa fue la última vez que vi a Mirta.
Pero bueno, partí al lugar destinado para los 42K y me encuentro con mi amigo Nelson Nuñez , fotos del helicóptero, unos cuantos C – H – I, un cañonazo y partimos.
Todo marchaba sobre ruedas, bueno sólo iban unos cuantos metros, de todas formas era una buena señal, seguía avanzando, Alameda – AV. España y me pasa mi bombona (Paulina) y mi amiga Claudia Martínez, unas palabras de apoyo y ellas se adelantan, yo por mi parte tranquilo, mi misión era no cansarme.
Sigo avanzando (Blanco Encalada) me pasa Luis Riffo a quién le pregunto por Mirta, me responde que no la ha visto. Las opciones de tener a Mirta como referencia se desvanecían. Sigo avanzando (Matta) me encuentro con Claudia Moragrega y Felipe Rioseco, llevan un ritmo que me acomoda mucho y opto por quedarme atrás de ellos, serían sin saberlo parte de mi estrategia de no cansarme.
Paso Av. Matta y ya estoy de lleno por Grecia, paso por la hidratación del kilometro 10 y voy pensando en mi decisión y analizando posibilidades, ya sólo faltaba un kilometro.
En mi mente se escuchaban frases cómo, 21k has corrido varios ,42k ninguno, no estás preparado, dale tu puedes, es una locura, no estás bien físicamente y muchas más…
Finalmente tomé una determinación, lo iba intentar, había llegado al kilometro 11 sin problemas musculares, la espalda no molestaba, la rodilla tampoco, todas esas eran buenas señales. Llevaba en el bolsillo trasero de mi short 3 power gel, unos cuantos dulces y mi tarjeta BIP por si quedaba tirado a medio camino.
Siempre había escuchado de mis compañeros más experimentados que el maratón tiene una parte de físico el cual se logra con el entrenamiento.
Pero, había una gran parte del maratón que se corre con la mente y otra con el corazón; y son pocas las oportunidades en dónde uno puede colocar a prueba la mente y el corazón.
Así que me decidí, intentemos correr el maratón, si quedo tirado me devuelvo en micro.
Me despido de Claudia y de Felipe, me entregan unas palabras de apoyo y sigo adelante, no por mucho tiempo, al parecer había exagerado con el tema de la hidratación, así que, a las casitas nuevamente.
Luego de la parada, punto fijo eran los 15 KM, pase toda Av. Grecia sin problemas y comenzaba a enfrentarme a Vespucio y su maldita subida, el apoyo de la gente, de los niños, de los abuelitos, si hasta carabineros me apoyaba, cómo no iba a lograrlo.
Claro que llegar a Av. Bilbao fue duro y las piernas empezaron a sentir el esfuerzo.
Kilometro 20, gatorade y agua, un oasis en el desierto y pensaba que lo peor había pasado, que equivocado que estaba, las subidas de Av. Bilbao y luego la de Av. Manquehue fueron en pocas palabras asquerosas, en mi cabeza algunas frases que sonaban fuerte eran, que no me den calambres, que no me duela la espalda, si llego al kilometro 30 termino como sea.
Por Manquehue las piernas ya estaban agotadas y era sólo cosa de minutos para sentir un tirón, una contractura o un calambre.
Pero, al comenzar la bajada por Manquehue para cruzar Kennedy, otra vez una señal, un buen samaritano con 2 tubos con dolorub y haciendo masajes a quien lo necesitara. Sin dudarlo me coloque a la fila, era el tercero.
Al poco rato tenia piernas nuevas para seguir tratando de lograr la hazaña, mi mente se enfocaba en lograr el KM 30 y en absorber todas las buenas vibras de la gente que me apoyaba más el aliento de mis adversarios (jajaja que raro suena, pero es cierto).
Finalmente el tal anhelado número aparece ante mis ojos, era un simple y común tres acompañado de un maldito cero, que alegría más grande sentí en ese momento lo peor había pasado.
Rotonda Lo Curro, lugar por donde entrenamos habitualmente, me recibe con mucha gente dando apoyo y animo y señalando exactamente lo mismo que yo había pensado, lo peor ya pasó y sólo restan 12Km, deben ser maratonistas pensaba entre mi, para decirme que poco eran 12 Km luego que llevaba 30 Km en el cuerpo, en fin.
De ahí en adelante fui avanzando paso a paso, kilometro a kilometro y disfrutando todo a mi alrededor, la posibilidad de terminar mi primer maratón estaba cada vez más cerca.
Pero, no había que descuidar la mente, las piernas no eran las mismas y los dolores ya afectaban los muslos y los brazos, no sabía si la llamada muralla había pasado o aún estaba por venir sólo algo podía hacer, eso era concentrarme y colocar todo el corazón y los huevos que me quedaran.
Así fue como a lo lejos puedo observar un edificio que veo todos los días, cuando voy y regreso del trabajo, un edificio común en mi paisaje cotidiano pero, que en esta circunstancia era distinto, el Edificio de Telefónica aparecía frente a mí y señalaba que plaza Italia estaba cerca, con ello otra número que había perseguido por varias horas, uno que se arma con un cuatro y otro maldito cero.
Plaza Italia y pienso en mi señora y en mis compañeros que han tenido que esperarme por todo este rato y sin saber que el lokillo del grupo se había decidido a correr una maratón sin avisar a nadie.
Santa Lucia y se ve el letrero que señala la meta, un nudo en la garganta y unos ojos húmedos son la reacción espontanea.
Pasado el Paseo Ahumada aparece una linda señorita con plumeros azules alentando a uno de los últimos corredores, era mi bombona que no podía fallarme y ahí estaba esperando por mí, corremos un par de metros juntos, algo me grita, pero a esa altura con suerte podía respirar de la emoción Cruzo La Meta con un tiempo de 05:28:35 (tiempo oficial) y los 42 Km y 195 metros ya eran historia.
Mi presidente del Club me recibe al otro lado con un apretón de mano y un abrazo.
Un par de plátanos, unas gatorade, una botella de agua y al bus junto a mi bombona y a Luis Riffo.
Al llegar al bus los retos correspondientes por la locura realizada, junto con ello, las felicitaciones por mi primera maratón.
Varios factores influyen en que está Maratón sea distinta a otras (todas son únicas), pero no tendremos un nuevo bicentenario (obvio), nos afecto un terremoto y cumplo 30 años (así es, este año cambio de folio).
Días después del maratón: Es obvio lo que voy a decir, me duele hasta el pelo, las escaleras son eternas y sentarse o acostarse involucran un gran esfuerzo y dolor. Pero hay algo distinto en esto, cada vez que aparece ese fuerte dolor en las piernas, en vez de aparecer un gesto de desagrado aparece una GRAN SONRISA debe ser porque “EL DOLOR DEL ESFUERZO ES PASAJERO…EL ORGULLO DE LLEGAR A LA META ES PERMANENTE” les suena familiar. Ya lo saben, si quieren correr un maratón se tienen que preparar y si quieren terminar un Maratón deben colocar Mente, Corazón y unos Huevos bien grandes.
Así, los sueños se hacen Realidad.
Dedicado a mi Bombona, a mí Familia, a mis Familiares, a Vilma, Evelyn, Virginia y todos mis amigos VRT, a mis profesores de Sport Spirit y en especial a mí compañero Mauricio Oñate, que estoy seguro que más temprano que tarde cumplirá su sueño de correr su Primer Maratón.
Jonathan Lepe
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