Testimonio Andres Marcuson de su Primer Maraton en Buenos Aires 2009

MARATON DE BUENOS AIRES

De acuerdo a lo que había leído durante mi preparación para la Maratón la noche anterior debía ser con un sueño intranquilo con ansiedad y tomando bastante agua. Eso estaba en mis cálculos, pero cada vez que me despertaba durante la madrugada y me decía a mi mismo “Es normal no te pongas nervioso por el mal dormir”. Paralelamente llovía a cantaros, los rayos iluminaban la noche y rezaba a Dios sólo dos cosas, por la salud de mi padre enfermo y que las calles no se inundaran durante la carrera.
A las 5 de la madrugada ya estaba totalmente despierto, pasaban los minutos, 5:30 hora de levantarse, afortunadamente ya no llueve. Una rápida ducha, unas tostadas con miel, jugo de naranjas, el equipo, un beso a mi esposa y a correr, me dio cuenta que ya no me puedo arrepentir de esta locura-desafió.
A las 6:15 me recoge el Taxi, a pesar de estar relativamente cerca cuesta llegar hay muchas calles cerradas por la carrera misma, finalmente a las 6:50 llego al lugar de la partida. Allí me doy cuenta de lo húmedo que esta el ambiente, eso puede transformarse en un problema, especialmente para alguien que suda tanto como yo.
Empiezo a calentar muy suavemente y transpirar muy profusamente, un poco de elongaciones, al baño y a parase en línea de partida. Estoy con Juan Carlos Dubernet, la Gloria Muñoz y Rodrigo Barraza de Vespucio Runners todos nerviosos, un poco más allá mis amigos de Brain Team, hay tensión en el ambiente.
Se acerca la hora, tengo ganas de ir al baño nuevamente (los nervios según Juan Carlos), trato de olvidarme del tema y repaso nuevamente mi estrategia, me recuerdo las palabras de mi amigo y gran corredor Ariel Meller “Hay dos desafíos, llegar a la línea de partida y llegar la línea de meta”.
Ya tengo el 50% realizado, estoy en la partida después de 5 meses de esfuerzo, quedan sólo 4 horas y esto se acaba. Igual es una gran emoción el haber llegado hasta aquí, tratemos de terminarlo bien.
7:29 falta 1 minuto últimas elongaciones, en mi mente una sola idea “corre lento, no te apures, lento… lento”. 10, 9, 8,… 1, largada

Partimos en masa todos vamos lento, nada que ver con mis carreras anteriores en que nos vamos zigzagueando para ganar lugares, aquí va todo lento partimos por el parque muchos árboles, la calle mojada una humedad terrible. La melodía de Carros de Fuego suena en mi mente. Primer kilómetro tiempo 5:40, “vamos bien faltan sólo 41”, pienso.

Seguimos por el parque y después por avenida del Libertador, estoy perfecto si no fuera por la maldita humedad, cuesta respirar con este ambiente. Kilómetro 4, ya voy a velocidad crucero entre 5:16 y 5:22 por kilómetro, está perfecto, pero estoy empapado, la polera no es capaz de evacuar la transpiración, los shorts pegados a mis muslos, la muñequera ya no absorbe nada y falta muchísimo, ojalá se largue a llover de una vez. Km. 5 primer punto de hidratación me dan una botella de medio litro, voy tomando de a poco, necesito hidratarme.
Km. 7, llegamos a la Recoleta. Un argentino grita “no aflojar en la subida” yo pienso que subida si es una cuadra y suave, si supiera lo que es la pendiente de Santiago. Al llegar arriba escucho un grito “Andy” miro y es Yael (mi esposa) que me vino a alentar con una bandera chilena, la saludo con la mano y sigo.
Km. 7,5 primer puesto de Gatorade y una bailarines de tango animando, muy bonito, pero lo que más quiero es lluvia y no pasa nada

Al acercarse al Km. 9 me topo con mi amigo Fredy Koenig, (tenemos ritmos parecidos) en una breve conversación me comenta que se va ir a 5,5 el Km. parejo, después de unos metros lo adelanto, como lo conozco desde la época de colegio, se que si el Fredy dice 5,5 eso hará, por lo que me fijo como reto que no me alcance hasta la meta, con eso consigo mi tiempo objetivo de 3 horas 50.

Se acerca el Km. 10 Aleluya, empieza a llover en forma fina y suave, espectacular, eso es lo que necesito. En Pleno centro me encuentro con el cartel N° 10 (Mi GPS coincide), mi primera evaluación: Tiempo 53:08, Corazón 83%, Temperatura corporal adecuada, hidratación perfecta.
Los kilómetros siguientes son un verdadero paseo para disfrutar, corriendo a velocidad crucero (5:16 a 5:22), pasamos por el Obelisco, la calle Corrientes y la zona de los teatros, la Plaza de Mayo, La Casa Rosada y el camino hacia La Boca. En todo el trayecto mucha gente animando, un verdadero placer.

En el Km. 18 entramos a la zona del puerto bastante sucio y feo y me preparo para mi primer abastecimiento de gel energético programado para el Km. 19. Me preocupa el tema pues en los entrenamientos el gel me ha dado bastante asco por su desagradable sabor. Sin embargo, no se si gracias a mi concentración o la necesidad ni siento su mal gusto y consumo hasta la última gota. Segunda evaluación Km. 20, tiempo 54:40, Corazón 82%, Temperatura corporal adecuada, hidratación un poco excesiva.

Seguimos.Km. 21,8 Media Maratón, hasta aquí vamos bien (como dice el que va cayendo desde el Piso 40 cuando pasa por el 20), pero mi vejiga no aguanta más así que me veo obligado a realizar una parada técnica, que lata pierdo como 1 minuto.
Entramos a la zona de los humedales, me siento espectacular, en el Km. 23 tengo claro que voy a terminar y en menos de 4 horas. Sin embargo, por el hecho de sentirme tan bien y con mucha potencia me doy cuenta que me sobrepase y acelere mucho el ritmo, en un instante incluso corro a 4:50. Demasiado rápido, pero me siento bien, decido hacer un trato con migo mismo, aguantar hasta el 32 y si allí me siento bien suelto el freno.
En el kilometro 29 otro Gel energético, voy excelente ya salimos de los humedales y Puerto Madero y entramos a otra zona portuaria con muchos contenedores, en el 30 hay un verdadero Cocktail, jugos, frutas, geles energéticos y unos cantantes, sólo recojo una botella de agua. Me preocupa el famoso Muro de los 30K (Según los expertos un tremendo dolor de todo el cuerpo y cansancio extremo, el que no supera eso no llega a la meta). Tiempo 53:17. Todos los indicadores en regla. Vamos a la meta.
Llega el esperado Km. 32, sigo viento en popa, ningún dolor ni nada, sin embargo, sale un sol radiante lo que sumado al suelo mojado empieza a generar una humedad terrible siento calor, pero por el 33 aparece un poco de viento que me refresca. Pasamos por la cabecera sur de Aeroparque justo aterriza un DC-9 que pasa a pocos metros, se siente el penetrante olor a parafina, ya no queda nada. Km. 35 llegamos a un paso bajo nivel con muchos competidores caminando incluyendo los que están corriendo 21 Km. Yo sigo como avión, ya nada me frena.
Al llegar arriba veo el Planetario, quedan sólo 7K, equivalentes a 10 vueltas a mi circuito habitual en el Estadio. Siempre esa fue mi meta, sabía que si tenía energías y piernas para llegar hasta aquí es resto lo hace el espíritu. Ya no queda nada, solo aguantar a este ritmo y estamos.
Entramos a los bosques de Palermo, última parte, hace bastante calor y la humedad se siente, estoy nuevamente empapado como al comienzo. Llega el 36, el 37 no aparece, empezamos un interminable giro alrededor de una laguna, veo en la otra ribera a los que van adelante, sabía que el giro era como de 3 Km. pero no se acaba nunca, igual me siento bien y empiezo a pasar mucha gente, ya no me preocupa el ritmo se que estoy listo, pero la laguna no termina nunca.
Piso con fuerza una línea amarilla en el pavimento que dice Km. 40 se termino la maldita laguna, me encuentro con mis amigos chilenos que corrieron 21 que están animando a los competidores, me gritan mucho, lo que me da animo para finalmente soltar el freno de mano y empezar a correr verdaderamente. Tiempo 53:46, los indicadores ya no importan mucho.
Estoy en la recta final, la melodía de la canción de Abba “The winner takes it all” (con la cual soñé por meses durante los entrenamientos) empieza a sonar en mi mente, mucha gente grita, muchos competidores se quejan y caminan yo corro perfecto. Voy a 5 minutos por Km. y acelerando.
Llega el kilometro 41, las veredas llenas y sigo pasando competidores, veo el arco de meta estoy muy feliz, quizás unos de los momentos más felices de mi vida, el esfuerzo está dando sus frutos, voy a 4:45, “The winner takes it all” suena en mi mente.
Km. 42. No falta nada. No me doy ni cuenta y cruzo la meta. Mi esposa Yael me espera con una bandera chilena. Un poco de gusto a poco, me sobro energía, quizás debí haber apurado un poco más al final, pero no importa cumplí mi objetivo de llegar en menos de 3:50.

Tiempo final 3:46:20.

Testimonio escrito de nuestro Socio Andres Marcuson

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