La Importancia de estar bien Entrenado


Esta vez el tema que me gustaría compartir con todos ustedes está referido a la importancia de estar bien preparado para afrontar un gran desafío u objetivo principal en el deporte.

Y no sólo me refiero a llegar en óptimas condiciones físicas, si no también en óptimas condiciones mentales, ya que en la gran mayoría de los objetivos que nos proponemos, este último punto juega un papel tan determinante como la preparación física.

Hace poco, precisamente el fin de semana pasado, se desarrollaron dos competencias internacionales bien separadas una de otra en cuanto a lugar de realización. Una de ellas en Australia y la otra en México. La primera correspondió a una maratón y la segunda a un triatlón con distancias similares al triatlón más importante del país, como lo es el triatlón de Pucón.

En ellas participaron dos personas, conocidas por mí, pero que entrenaron de diferente forma y con diferentes entrenadores. Físicamente, la primera llegaba en un rendimiento de un 85% de sus capacidades, y la segunda en un 95%.

Llegado el día de las competencias, los resultados en busca de los objetivos de cada una fueron diferentes. Durante el transcurso de las competencias, estas dos personas debieron sortear muchas situaciones de carrera. Situaciones que ponen a prueba no sólo la condición física, si no también la mental de cada atleta, sean profesionales o amateurs.

Y es acá donde quiero hacer un alto. Es importante saber a qué se puede enfrentar uno como corredor durante una competencia, y tan importante como tener un plan de carrera, es poder tener un plan B y saber en qué momento es necesario aplicarlo.

El tiempo en las competencias me sirvió para vivir en carne propia estas situaciones, llegando en dos ocasiones a no utilizar el plan B, primero por no escuchar las alarmas que se encendían en mi cuerpo y el en segundo caso, por no tener plan B.

En una tercera oportunidad a utilizar el plan B, el cual sólo estaba en mi mente y no había sido comentado con nadie, para evitar acudir a él en las primeras situaciones que me pusieran a prueba.

En los dos primeros casos, la mente fue más fuerte que el físico, pero no pude llegar a las metas, sucumbí en el transcurso, me desmayé, “se me apagó la televisión”, como se dice en el mundillo de las competencias de resistencias, y desperté en hospitales luego de haber recibido la atención médica necesaria. Los chequeos posteriores indicaron que sólo fue sobre esfuerzo. Gracias a Dios nunca tuve problemas de otro tipo.

Las últimas imágenes que se me vienen a la mente antes de esas dos situaciones, fueron de sentir un inmenso cansancio, hambre, sueño y de tener la visibilidad borrosa.

Esos dos momentos me enseñaron no sólo a contar con un segundo plan de acción, si no a saber escuchar el cuerpo, saber pensar durante una competencia de resistencia, tener claridad hasta donde podemos seguir con un ritmo exigente, pero sostenible, y en qué momento saber que habrá que bajarlo.

También poner en la balanza todos aquellos sacrificios que realizamos, tanto profesionales como amateurs, para llegar de la mejor forma física, pero que también nos ayudan a llegar en buena forma mental y tener la suficiente frialdad de utilizar el plan B.

En la tercera oportunidad me pasó lo mismo, logré sortear momentos duros, muy duros, pero llegó el momento en donde tuve que pensar con frialdad, poner muchas cosas en la balanza y utilizar el plan B, el cual era llegar. Sí, sólo llegar, sin importar el tiempo o el puesto.

Mi familia, mis amigos y yo habíamos hecho muchos sacrificios para llegar a esa competencia y, por lo tanto, con sólo llegar, sin importar el tiempo o puesto era un logro.

Esto último no lo hubiera hecho sin estar preparado mentalmente.

Por eso es importante que aquellos que trabajamos con personas, que las entrenamos, tratamos de ayudarlos a cumplir con sus metas y objetivos. Sepamos indicarles con franqueza que situaciones vivirán durante el transcurso de una prueba de largo aliento, como los es una maratón o un triatlón de larga distancia. Estudiar y estar al tanto de la mayor cantidad de detalles posibles para poder comunicarlos. Como también saber potenciar sus fortalezas, al máximo para compensar sus debilidades, y saber sacar todo el potencial que cada ser humano tiene. Todo esto, dicho en el momento justo, puede hacer que un objetivo cambie en un instante, y que el solo hecho de llegar, sea el gran logro buscado.

Como se dice, el deporte siempre da una nueva oportunidad, y por eso es necesario estar bien preparados no sólo físicamente, también mentalmente y saber en qué momento un objetivo principal se puede cambiar y pasar a ser secundario.

Pasó un mes de muchas competencias, principalmente de carreras pedestres. Estamos en los últimos días de septiembre, mes de la patria, y en el cual también se realizaron muchos eventos deportivos. Llegó la primavera y con ella mejora el clima, la luminosidad, pero también llegan las ganas de salir a entrenar, de ponerse metas y objetivos de cara a una nueva temporada de competencias y desafíos. Viene el mes de octubre, y no sólo habrá que entrenar el cuerpo, también habrá prepararse mentalmente, para lograr nuestros objetivos.

Jorge Acosta de los Rios
34 años Profesor de Educación Física y Triatleta Profesional

Fuente: http://blog.latercera.com/blog/jacostadelosrios/entry/la_importancia_de_estar_bien

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