Testimonio de un Ultramaratonista

Viernes 01 de Febrero 22:00 hrs. estoy muerto de cansado, he tenido una semana full en la pega, la organización de la ultra maratón también me ha quitado muchísimo tiempo y a estas alturas estoy muerto, ya son las 10 de la noche y en 7 horas mas debo estar listo en la línea de salida de la Ultra Maratón que yo mismo organicé. Arreglo mis cosas y me acuesto, caigo dormido como si hubiese recibido un golpe en la cabeza.


Sábado 02 de Febrero 02:00 a.m. suena el despertador, me levanto, ducha, ropa, desayuno…..02:45 a.m. salgo de mi casa a 50 km de la partida, paso a recoger a mi amigo Juan Encina (maipú) y al paramédico de la prueba (la reina) a las 03:55 a.m.. ya estamos en mall sport. 04:30 a.m. y ya está todo funcionando, el paramédico pesa a los corredores (el nombre y peso se registra en una pulsera médica) y recepciona los pases médicos. 04:45 a.m. y falto solo yo para el pesaje, me subo a la pesa 63.4 kilos……….harto pienso, bueno igual he comido bastante esta semana y el entrenamiento ha sido poco. 04:59 a.m. todos en la línea de salida, 05:00 a.m. y Cristian Ruiz de Timex (que se portó un 7 con la organización) nos da la salida y ahí vamos subiendo por Av. las Condes a la conquista de Valle Nevado a 46 km de ese lugar, las bromas y cuentos comienzan a salir de la boca de un pequeño grupo de corredores, seguimos a paso firme de pronto el grupo de desintegra y corro solo, está muy oscuro pero la temperatura es ideal no mas de 12 grados, 06:30 hrs y ya no es necesario usar la luz frontal, es tiempo de cubrir la cabeza con un gorro, el sol ya se asoma por el valle y ya estoy subiendo por las primeras curvas lento pero seguro todavía quedan al menos 35 km para la primera meta llegar al hotel de Valle Nevado a 3.025 metros sobre el nivel del mar.
Curva derecha, curva izquierda, subo y subo y subo, de pronto ahí está Farellones, al fin se acaba este martirio de subir y subir, ahora el terreno será un pco mas plano. Paso Farellones y el sol pega como nunca miro mi reloj, llevo 5 horas corriendo sin descanso y en subida, tengo una pequeña molestia en mi talón derecho pero nada para asustarse, sigo a buen ritmo y llego al km 42…..ya hice la primera maratón en algo mas de 5 horas, bien pienso, esta es una maratón vertical, mi reloj dice que estoy a 2.800 metros de altura y se nota, el oxigeno escasea, kilómetro 43 y ya no doy mas, la falta de oxigeno no me deja correr, tengo piernas y físico, pulmones no se, decido entonces tratar de correr y si no, solo caminar al menos hasta el hotel. Así me lo llevo hasta que llego a Valle Nevado, ahí soy recibido con aplausos por Tulio y Eli, fieles compañeros de batalla que no dudaron en ayudarme a cubrir la organización, Cristian Ruiz de Timex y Jean Marie Walker el paramédico y un grupo de ciclistas que lo primero que me preguntaron era si tenia algún tornillo suelto……y creo que si, tengo mas de uno suelto….Jean Marie me dice, amigo súbase a la pesa que mediremos su peso corporal (las reglas de la carrera dicen que si pierdes mas del 10% de tu peso corporal te quedas ahí recuperan al menos la mitad de lo perdido), me subo……58 kilos clavados….perdí 5 kilos!!!!!!!!!!, no lo podía creer, me bajo y vuelvo a subir, nada 58 kilos 9% del peso corporal perdido, Jean Marie me mira y me dice, socio se queda hasta que me recupere 3 kilos mínimo…….pfffff que mal…bue yo mismo hice las reglas…….que ironía…..así que vamos comiendo fruta, agua, barras…..30 minutos mas tarde 3 kilos recuperado y tengo el pase para salir nuevamente, ya a estas alturas llevaba 7 horas de competencia y aún me quedaba la mitad de la carrera por completar y en bajada!!!!!!!!
Salgo con mi partner José Macias, quien se ofreció voluntariamente a acompañarme en esta locura, comienzo a bajar, kilómetro 50 el paisaje es espectacular y siento un ruido sobre mi, miro hacia arriba y veo en plenitud a unos 10 metros un Cóndor parado planeando sobre mi…..impresionante bicho…total, ya me siento pagado. Kilómetro 62 y llego a Farellones, aquí la cosa se pone color de hormiga, llevo casi 8 horas corriendo y me enfrento a 40 curvas sumamente inclinadas, es una locura, pero seguimos, mi pie derecho empieza a reclamar, un fuerte dolor comienza en la parte posterior de la rodilla y parte del isquiotibial, km 70 y el calor me tiene loco, ya no quiero tomar mas jugo isotónico ni comer nada, comienzo a sentir que mi estomago se irrita y una fuerte tos comienza, mi pecho está apretado y un poco congestionado y pienso que ya estoy mostrando los primeros síntomas del cansancio, sigo corriendo, lo único que quiero ver por ahora es la marca del kilómetro 80 pero aún me faltaban poco mas de 9 largos y tediosos kilómetros para aquello. Al fin llego al kilómetro 80, solo me quedan 12 km pero mi estomago me traiciona y comienzan las nauseas, intento aguantar vomitar, siguen las nauseas, cada vez son mas fuertes y además al detenerme comienza la famosa tos que me dan mas ganas de vomitar…..todo mal, trato de controlar mi cuerpo ya que si vomito seguro me deshidrato y esosdería fatal, me reincorporo y sigo trotando, de pronto aparece un ciclista que me dice, “…amigo un poquito de Gatorade..” estás loco………no puedo ni tragar saliba…y me volvían las nauseas de solo pensarlo…..y me dice…”si esta heladito y suavizado con agua..” bueno dije, a estas alturas necesitaba líquido, lo pruebo y fue mi salvación, estaba espectacular, después de esto me puse a trotar nuevamente, el amigo de la bicicleta es el jefe de tienda de Sport One, ahí mi trote cambió radicalmente, subí mi nivel y seguí corriendo a 12 km por hora, una hazaña pensando que llevaba a esas alturas 85 km, me doy cuenta que mis piernas se mueven solas y la pendiente hace su trabajo, increíble no hay orden alguna para que se muevan, pero ellas se mueven igual. kilómetro 90, lo logre, logre correr 90 kilómetros, vuelta de curva y ahí está el servicentro YPF de Av. Las Condes, eso me decía que me quedaban 800 metros para la meta, llegamos ahí y me encuentro con los mismos ciclistas que estaban en Valle Nevado se bajan de su minibus y me aplauden y alientan, me lleno de orgullo, lo estoy logrando, estoy logrando romper varias murallas, organizar un evento de categoría y correr los 92 km mas duros del circuito.Kilómetro 91.5, escucho aplausos, algunos autos tocan su bocina, la gente que está en la meta sale a mirar, aplauden y reconocen el magno esfuerzo, me meto por la entrada de mall sport y me paro bajo el arco Timex que marca el kilómetro 92, el reloj marca 12 horas 42 minutos 14 segundos…………estuve casi 13 horas sobre el asfalto…………….me emociono hasta las lagrimas, lo hice mierda, logré romper con mis propios miedos, logre que la mente le ganara al cuerpo, logre lo imposible, lo logre……………..todo!!!!

Todo esto que les relato nunca ubiese sido posible sin las ayuda de tantos y tantos que creyeron en el proyecto, Felipe Salas (director fullrunners) que me apoyo desde el primer día, Marcelo Galvez (head coach fullrunners) mi pana que a pesar de estar muy enfermo siempre estuvo ahí apoyando, a Richard y su gente que se preocupo que no nos faltara nada en la carrera, a Tulio y Eli que en forma desintersada nos apoyaron y trabajaron duro durante dos dias a cambio solo de ver a los corredores cruzar la meta, a Cristian Ruiz de Timex que sin su apoyo y buena onda tampoco saldriamos adelante, a Jean Marie Walker nuestro paramédico que se levanto a las 03:00 de la mañana para aopyarnos, a los corredores que sin ellos tapoco ubiese sido posible, a las familias de los corredores que los acompañaron en esta locura y atodos quienes de alguna u otra forma estuvieron ahí apoyandonos. Como no mencionar a los sponsor, Timex, Puma, Gatorade, Scott, Speedo, Mall Sport, Valle Nevado, Revista Cosas y Sport One.
Personalmente no quiero dejar pasar mis agradecimientos a mi familia que a pesar de esta locura igual apoyaron siempre, a Roberto y Hernan Miranda que estuvieron las 13 horas llamando y dando ánimo, a José Macias quien desinteresadamente me acompañó e hizo de mi abastecedor, sin él no llego….. y por supuesto a mi ángel guardián que estuvo conmigo cada centímetro de la carrera, que estuvo antes, durante y después, si importar nada, un ángel incondicional.
También quiero dedicarle unas lineas a Erwin Valdebenito, mi mentor, mi maestro, todo lo que se de ultra maratones se lo debo a él, con su humildad y carisma supo entregarme los valores necesarios para cumplir esta prueba, si eso ni hubiese sido lo mismo.
Gracias a todos por hacer posible este sueño y gracias por acompañar a este grupo de locos que vencieron la altura, las subidas y bajadas y por sobre todo, se vencieron a si mismos, porque después de cruzar la meta somos hombre nuevos, mas valientes, con mas coraje, hombre mas buenos, somos una raza especial, somo ultra maratonistas.

Matias Anguita Carrión
Ultra Maratonista

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