Nutrición: Correr: el milagro antigrasa


El ejercicio físico es el mejor método para que la grasa vaya alejándose poco a poco de nuestras vidas. Correr de forma regular, siempre dentro de nuestras posibilidades, llevar una dieta sana y habitos saludables son las claves para perder peso.

Cualquier persona físicamente activa tiene más posibilidades que una sedentaria de perder grasa corporal, lo que ocurre es que todo esto está en función de muchos otros parámetros que de ninguna manera se deberían olvidar. Los hábitos de vida de cada uno, la edad, el sexo, la alimentación y la genética serán definitivos para que esta pérdida de peso graso pueda tener más o menos éxito.

El peso corporal consta de muchos componentes y cada individuo los tiene repartidos de forma muy distinta. La masa magra es el peso de todos los tejidos del cuerpo excepto la grasa. La grasa corporal se almacena en diversos órganos del cuerpo como el corazón, los pulmones, el hígado y el cerebro. Además, la grasa corporal es retenida en el tejido adiposo, que incluye las grasas que rodean a diferentes órganos internos así como la capa de grasa subcutánea que hay debajo de la piel. Parte de la grasa corporal es esencial, entre otras cosas, como reserva de energía y para la protección de los órganos internos.

La cantidad de grasas varía de unos individuos a otros y entre sexos. El hecho de que las mujeres tengan un porcentaje de grasas mayor parece que está relacionado con su función reproductora. La hormona estrógeno ordena el almacenamiento de las grasas en los muslos, glúteos y pechos de las mujeres, como reserva energética para mantener con vida a los posibles hijos. Los hombres son más propensos a tener grasa en la espalda, abdomen y parte superior de la cresta ilíaca, en menor cantidad que ellas.

¿Dónde se suele depositar la grasa?
De manera general la grasa se suele acumular en dos amplias zonas, con muchas diferencias a nivel individual.
1. En la parte central del cuerpo (depósitos de grasa intrabdominal). Normalmente se da más en los hombres.
2. En los depósitos subcutáneos de las caderas, de los muslos o de los brazos. Normalmente es más frecuente en mujeres.
Estas diferencias empiezan a apreciarse a partir de los 4 años de edad y se desarrollaron así para asegurar la supervivencia de la especie.

• La grasa intrabdominal se moviliza más rápidamente que la de las caderas, muslos y brazos, por lo que resulta más fácil convertirla en energía.
• La grasa de la parte inferior del cuerpo, más frecuente en mujeres, se asocia menos a los problemas de salud que la grasa de la zona superior del cuerpo. Sin embargo la grasa gluteofemoral es de las más difícil de reducir. La grasa de la parte superior del cuerpo, más frecuente en el género masculino, se asocia a numerosas complicaciones médicas, pero se elimina con más facilidad.

La grasa la necesitamos para transformarla en energía, entre otras cosas. Mediante el ejercicio físico se gastan calorías, pero nunca podrás decidir voluntariamente qué área del cuerpo debe ser gastada de manera específica, para disminuir algún volumen que se encuentre desproporcionado respecto al resto de tu cuerpo. No es posible “quemar” grasa localizada en un músculo especifico o área del cuerpo determinada, ya que ésta se utiliza de manera heterogénea, a través del sistema de producción de energía de tipo aeróbico. Aquí tienes algunos ejemplos que demuestran por qué la grasa en el cuerpo no se puede variar de manera voluntaria:

• Las personas a diario caminan, usando las piernas mucho más que los brazos, sin embargo ello no hace que tengan menos grasa en las piernas que en el tren superior.

• Los nadadores de alto rendimiento pueden estar entre 3 y 6 horas diarias utilizando el 90% del tiempo sus extremidades superiores, podríamos pensar que tienen menos grasa en esa zona, pero tampoco es así.

La grasa se almacena heterogéneamente y es utilizada heterogéneamente, de acuerdo a la disposición genética de cada persona. Los métodos que aparentan ser rápidos y fáciles para perder grasa, normalmente tienen que ser complementados con otras variables para que el resultado final sea efectivo. Por lo general la grasa se pierde con más dificultad donde más fácilmente se dispone: el primer sitio en que comienza a acumularse es el último durante el proceso

¿Moverse o comer menos?

Ejercicio y control de peso son dos cosas que han de ir ligadas. Muchos programas para perder peso se centran casi exclusivamente en una reducción de la ingesta calórica, y se despreocupan del gasto de energía.
Los trabajos de tipo mixto, aeróbico y anaeróbico, con gasto total de energía alto son los mejores para perder peso, pero recuerda que los ejercicios que inciden sobre una parte específica del cuerpo no reducen la grasa de esta zona. Los factores que controlan el almacenamiento de grasas son principalmente genéticos y hormonales.

Los resultados de numerosos estudios nos ofrecen datos concluyentes. Se observa cómo la práctica regular de ejercicio físico, de resistencia o de fuerza muscular, se relaciona con una disminución significativa de la cantidad de grasa corporal. Si bien es cierto que la combinación de ejercicio físico regular y el seguimiento de una alimentación adecuada produce mayores efectos sobre la pérdida de grasa del cuerpo.

Por otra parte, el entrenamiento de fuerza, además de aumentar la fuerza máxima, mejora la capacidad para aguantar durante el mayor tiempo posible un esfuerzo muscular, como subir varios pisos de escaleras. Asimismo, el entrenamiento de fuerza puede producir efectos beneficiosos sobre el metabolismo energético en la medida que aumenta el gasto calórico, reduce el porcentaje de tejido graso, mantiene metabólicamente activa la masa muscular y mejora la acción de la insulina.

¿Por qué es importante correr?

1º) Se sabe que una persona que pierde peso haciendo sólo dieta, de cada 4 kilos perdidos aproximadamente 1 es músculo, de ahí la importancia de que dieta y ejercicio vayan unidos.

2º) Porque evita la reducción del metabolismo de reposo que se produce inevitablemente cuando sólo se sigue una dieta. Se sabe que este metabolismo de reposo puede bajar hasta un 20%; es decir, en el organismo se produce una cierta resistencia a perder peso cuando sólo se reduce la ingesta.

3º) Porque puede mejorar las cifras de la tensión arterial del colesterol y de los triglicéridos incluso aunque no se haya perdido peso.

4º) Porque mejora la fuerza, la flexibilidad y la resistencia física. Todo esto va a ser clave para poder seguir entrenando sin demasiadas dificultades.
5º) Porque mejora el sentimiento de bienestar y autoestima.
6º) Porque es mucho más probable que aquellas personas que han perdido peso, puedan mantener esta pérdida si siguen realizando ejercicio físico de forma regular. Sin embargo, un porcentaje muy elevado de personas, después de haber perdido varios kilos de peso, recuperan esos kilos en unos meses porque abandonan la dieta y no realizan ejercicio físico.
Fuente:
http://www.runners.es/Salud_Nutricion/correr-quemar-grasa-deporte-salud-kw-articulo_nutricion.jsp?id=3160

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