Preparacion Mental previa a una Maraton


¿Cuándo nos debemos concientizar para el Maratón?

Dos o tres días antes de la carrera. Para ello, debemos examinar exhaustivamente el terreno por el que vamos a correr; con ello no quiero decir que nos recorramos en pie, en coche,…, todo el maratón, basta con coger un mapa de recorrido que distribuye la organización de la carrera y atender minuciosamente cada uno de los puntos por donde vamos a pasar, mirando si son cuestas, llanos o bajadas. Es importante saber dónde van a aparecer los tramos más duros y los más blandos, ya que con ello nos vamos a concentrar más (si es que tenemos que subir una rampa dura) o nos vamos a animar (si es que viene un terreno de bajada), pero, ante todo, porque con ello, vamos a CONOCER el terreno por el que nos movemos, y, vamos a impedir que aparezcan las “malditas” Sorpresas; ¿y porqué digo “malditas”?: porque cuando no conoces el terreno, te encuentras en el kilómetro 36 (ya físicamente agotado), y aparece una rampa dura, lo único que pasa por la cabeza son frases como “esto es interminable”, “ya no puedo más, ¿cómo voy a afrontar esta cuesta?”, “estoy agotado”, “me paro y así ya no sufro más”, etc., y estas cogniciones tienen suficiente peso como para provocar que te pares, abandones la carrera o que acabes en un pésimo estado. Por tal circunstancia, es por lo que digo que es imprescindible aprenderse el recorrido, ya que, con ello, reducimos al máximo los IMPREVISTOS.

¿Por qué hay que prepararse mentalmente antes de la carrera?

El hecho es que si no nos preparamos mentalmente para los momentos duros de la carrera, que suelen aparecer, aproximadamente, a partir del kilómetro 30, muy probablemente ocurrirá que o no vamos a llegar a meta o vamos a llegar con un alto grado de desánimo, ya que, al agotamiento físico natural que vamos a padecer, se unirá una desgana psicológica grande.

¿Y durante la carrera?

Si realmente nos hemos concientizado para correr el Maratón, cuando lleguemos a los momentos duros, actuaremos de modo que no nos vamos a dejar llevar por los pensamientos negativos (“no aguanto más”, “estoy harto”, etc.), sino que actuaremos sobreponiéndonos al cansancio físico (“hay que seguir”, “ahora ya no puedo parar”, etc.). Dicha circunstancia es debida, básicamente, a que nos hemos preparado para la ocasión y, los malos ratos, si es que llegan a aparecer, no nos pillan de sorpresa.

En este aspecto también debo comentar que nuestra mente pasa por seis fases diferentes a lo largo de la carrera:

1)La de la euforia (que se prolonga desde antes de la carrera hasta los primeros kilómetros de la misma);

2)La de la “charla” (que va desde los kilómetros 6-7 hasta el kilómetro 14-15 aproximadamente),

3)La de transición (va desde los kilómetros 16-17 hasta el kilómetro 22-23),

4)La latente (transcurre desde el kilómetro 24-25 hasta el kilómetro 30-31),

5)La del sufrimiento (desde el kilómetro 32 hasta el 42)

6)La del éxtasis final de carrera (sucede durante los últimos metros de la prueba).

Durante estas fases, nuestro estado anímico varía desde un polo hasta el opuesto (de norte a sur, de blanco a negro), pasando de estar Alegres a estar Suplicando para que llegue el final de la carrera. Sin embargo, dicho estado se puede, sino eliminar, sí por lo menos mitigar hasta el extremo de lograr, inclusive, disfrutar de los últimos kilómetros de la Maratón. Pero para conseguirlo, hay que mentalizarse de la existencia de los malos momentos y de la necesidad de superarlos.

Fuente: http://www.estadium.ya.com/pematiga/cuestiones%20de%20interes.htm

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