Atención: Los oídos también se dañan con el deporte

Abusar de los reproductores de música portátiles al trotar o andar en bicicleta y nadar sin protección puede tener consecuencias para la salud auditiva.

Se acerca el verano y la ansiedad por verse bien lleva a las personas a empezar a hacer deporte. Se focalizan completamente en perder los kilos acumulados durante el invierno y, con esto, desatienden algunos efectos que pueden tener las largas horas de gimnasia para la salud de sus oídos.

Exponerse constantemente a sonidos de más de 85 decibeles (dB) puede tener consecuencias en la salud auditiva de los deportistas. “No es recomendable trotar, caminar o andar en bicicleta escuchando reproductores de música portátiles a un volumen muy alto. Si la actividad física se extiende por más de dos horas al día el daño podría ser aún mayor”, explica el Dr. Ernesto Ried, otorrinolaringólogo de la Universidad de Chile y Director Médico del Instituto de Otología.

Lo mismo sucede en los gimnasios. Si bien se presentan como la gran solución para perder peso, lo cierto es que estos centros de culto a la belleza física pueden provocar daños a la salud auditiva de sus socios. ¿La razón? El alto volumen en que ponen la música.

Música y Rendimiento

Es común escuchar que la música alta produce un rendimiento físico más adecuado, fenómeno que se da con más frecuencia en las clases grupales que en las salas donde se encuentran las máquinas para levantar pesas.

“Cualquier lugar que emita constantemente un ruido superior a los 85dB provoca un daño para la salud auditiva. En ese sentido la música en los gimnasios puede ser peligrosa para la audición, ya que los niveles de música superan con frecuencia los 85 dB.”, explicó Ried.

Durante las sesiones de aeróbica, kick boxing, spinning, body pump y otras tantas disciplinas, los participantes están encerrados en una sala con música a un alto volumen con la excusa de que ésta permite un mayor nivel de motivación. Sin embargo, estudios llevados a cabo por diversas instituciones demuestran que con niveles de sonido perjudiciales que superaban los 97 dB no se consiguió mayor rendimiento de los deportistas.

Los resultados de una investigación realizada en 32 tipos de clases grupales por miembros de la institución sueca Swedish Institute of Working Life, arrojaron que los deportistas realizaban el mismo esfuerzo aunque la música estuviera más baja.

Las mismas conclusiones obtuvieron investigadores de Johannesburgo, en Sudáfrica, luego de que analizaron las sensaciones de los participantes de sesiones de aeróbica en cuanto a la música y a diferentes niveles de ruido. Tres de cada cuatro personas encontraban este nivel de sonido agradable. Además, las cifras arrojaron que dos de los monitores sufrían alteración de audición leve.

Protección Bajo el Agua

Los deportes acuáticos, que comienzan a tomar fuerza a medida que aumenta la temperatura, exponen el oído a una de las principales infecciones del los meses de verano: la otitis externa. Según explicó Ried, “el agua produce maceración en la piel del conducto auditivo, lo que causa otitis o infecciones que podrían derivar en la perforación del tímpano”.

Para evitar estas complicaciones es recomendable usar protectores auditivos. Éstos son aptos y necesarios tanto para niños como para deportistas acuáticos. “El uso de tapones disminuye el nivel de humedad provocado por estar en constante contacto con el agua”, aseguró Ried

Fuente :La Segunda Internet

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