Lesiones por Sobreentrenamiento

El exceso de actividad física trae implícita la posibilidad de sufrir lesiones, ya sea estructurales, como lesiones por sobreuso, o metabólico-fisiológicas, lo que se denomina sobreentrenamiento.
El entrenamiento implica un aumento de cargas en forma progresiva y ondulatoria con una unidad de preparación general (período básico) y una específica, las que involucran periodicidad, mantenimiento y recuperación.

Las cargas de entrenamiento son la suma de actividades físicas y mentales en cuanto a volumen e intensidad en cada sesión y la respuesta biológica que de ellas se deriva. Esta respuesta implica adaptación, fatiga y supercompensación, que al final llevará a la forma deportiva, que será el estado óptimo para un mejor rendimiento.
Cuando se aplica una carga determinada se produce un esfuerzo físico para realizarlo, luego de lo cual se produce una disminución del esfuerzo, lo que se conoce como fatiga y posterior a esto se produce una respuesta fisiológica de un mayor esfuerzo que corresponde a la supercompensación. Cuando la repetición de las cargas es progresiva y con un reposo adecuado entre ellas, se va obteniendo una mejoría en el rendimiento físico, en cambio cuando no hay un reposo adecuado o las cargas no están bien programadas se produce una disminución del rendimiento (sobreentrenamiento) o una lesión que provocará dolor (lesión por sobreuso) y que obligará a disminuir o suspender el entrenamiento.
Cuando hablamos de sobreentrenamiento nos referimos a la suma de trastornos fisiológicos producidos por el exceso de actividad física sin períodos de reposo adecuados, lo que lleva a disminuir los rendimientos deportivos con una variada sintomatología que puede implicar náuseas, vómitos, anemia, taquicardia, alteraciones hormonales, etc. La solución, además de corregir las alteraciones secundarias, es el reposo.
Por otra parte, las lesiones por sobreuso son las producidas por alteraciones estructurales donde por microtraumatismos repetitivos, que superan el grado de deformación elástica de los tejidos, se produce una rotura de ellos. Estas pueden involucrar tejido muscular, tendinoso u osteocartilaginoso y se consideran lesiones por fatiga de material. El 50 por ciento de estas lesiones deportivas corresponden a los adultos, siendo en los niños menos frecuentes (35%).
Las lesiones por sobreuso pueden ser osteocartilaginosas y dentro de ellas encontramos a las fracturas por stress, espondilolisis, osteocondritis disecante, apofisitis y la disfunción patelofemoral. Dentro de las musculotendinosas se encuentran los desgarros musculares, las contracturas musculares, las tendinopatías y las entesopatías.

Las causas se pueden dividir en Intrínsecas y Extrínsecas:

Las causas Intrínsecas son aquellas que derivan del mismo individuo y se refiere a trastornos anatómicos, tales con alteraciones de la pisada, ya sea pie cavo con un arco interno aumentado, o pie plano, lo inverso. También tiene relación con las alteraciones en la longitud de las extremidades inferiores, hiperlaxitud ligamentosa entre otras. Otro elemento intrínseco son las alteraciones biomecánicas, las que incluyen las asimetrías de fuerzas musculares, las alteraciones de la relación entre la rótula y la tróclea femoral (Disfunción patelofemoral), falta flexibilidad, debilidad muscular, etc.
Juega, además, un papel importante la edad, ya que en los niños hay períodos de crecimiento rápido, entre los 9 y 13 años en las niñas y entre los 11 y 15 años en los hombres. En ese período se produce una atrofia relativa de la musculatura y los niños continúan haciendo la misma actividad física, sin tomarse en cuenta que la distribución corporal es diferente, así como el desarrollo sicomotor. Por ende, no pueden realizar la actividad deportiva en forma óptima con errores en los gestos deportivos, lo que los lleva a sufrir lesiones por exceso de actividad de un específico grupo músculo-esquelético. En los mayores, en tanto, se producen cambios en las estructuras proteicas, perdiendo elasticidad y capacidad de regeneración, aumentando así las lesiones y retardando su recuperación.

Las causas Extrínsecas son aquellas derivadas del medio ambiente o de la forma e intensidad de la actividad física. Entre ellas esta la superficie en que se realiza, siendo diferente la amortiguación de cada una, produciendo mayor daño mientras más dura sea.El equipamiento también es importante y dentro de estos están las zapatillas, las que tienen una vida útil determinada y debe ser respetada para que proteja del impacto.
El tipo de deporte que se practica es importante toda vez que presentan diferentes lesiones y diferentes riesgos según el tipo de disciplina. Tal es así que en el tenis es típica la epicondilitis, inflamación de la inserción de los músculos extensores de la mano en la zona externa del codo. En el golf la epitrocleitis, referida a la inflamación de la inserción de los músculos flexores de la mano en la cara interna del codo. Y en los deportes de saltos como el voleibol y básquetbol es más frecuente la tendinopatía del tendón rotuliano. Si a ello sumamos la falta de descanso adecuado y la mala nutrición son factores que también predisponen a lesiones.
La fractura por stress es el típico ejemplo de lesión por sobreuso. Una carga repetitiva sobre el hueso estimula la remodelación ósea, la formación de nuevo tejido óseo, pero también determina daño microestructural, que va siendo reparado por dicha remodelación. Cuando el equilibrio se rompe y se produce un mayor daño que el que es posible reparar, se produce una fractura por stress.
Las tendinopatías, ejemplo clásico dentro de las musculotendinosas, son las mal llamadas tendinitis, ya que en ellas se producen daños estructurales provocados por la sobrecarga producida cuando se fatiga la musculatura, determinando microrroturas, calcificaciones y principalmente una alteración del patrón fibrilar, fenómenos degenerativos más que inflamatorios, aunque pueden acompañarse de inflamación de la vaina que lo cubre, peritenonitis. Las más frecuentes son las rotulianas y aquilianas.
El tratamiento de las lesiones por sobreuso es principalmente REPOSO, pero no solamente eso, ya que es frecuente que los deportistas paren un cierto tiempo y retomen sus actividades físicas en forma normal provocando una recaída de la lesión, por lo tanto requieren de tratamiento médico que va desde crioterapia (hielo local), antiinflamatorios no esteroidales y tratamiento kinesiológico, el que incluirá masoterapia, elongaciones y ejercicios de fortalecimiento, los que variarán según la lesión y la etapa en que se encuentre.
Lo más importante es la PREVENCION y para eso además de corregir los factores extrínsecos utilizando equipamiento adecuado y realizando actividad física dosificada, debemos conocer nuestros factores intrínsecos con el fin de corregirlos y adaptar nuestra rutina de ejercicios. Para lograr esto es recomendable realizarse una evaluación médico-kinésica, la que nos entregará la información necesaria para adaptar el entrenamiento y así evitar estas lesiones por actividad física mal realizada.

Dr. Francisco Javier Vergara G.
http://www.meds.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=345&Itemid=414

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